La resaca saca/ Terapia intensiva para el PRI

El PRI agoniza. Y lo peor del asunto es que quienes se beneficiaron de él, enriqueciéndose a niveles grotescos, indiferentes miran a otro lado y ya buscan acomodo en el Partido Verde o en Morena

EL PRI AGONIZA, lo peor del asunto es que quienes se beneficiaron de él, enriqueciéndose a niveles grotescos, indiferentes miran a otro lado y ya buscan acomodo en el Partido Verde o en MORENA, el “santo” partido del presidente Andrés Manuel López Obrador que perdona todos los pecados, purifica a los conversos y les da carta nueva para seguir dañando al prójimo, aunque digan lo contrario y se den golpes de pecho. Basta con mirar los hechos, actitudes, comportamiento y desempeño de los morenistas y sus aliados empoderados, para saber lo que son en realidad.

Pero dejemos a los morenistas y sus aliados para otra ocasión y centremos nuestra atención en el antes invencible y todopoderosos Partido Revolucionario Institucional, hoy tirado a la desgracia, despreciado y negado por muchos.

Su cercanía con la derecha conservadora lo hirió de muerte. Trazó su destino el amasiato primero y luego su abierto maridaje con el Partido Acción Nacional, su antes odiado enemigo que dejó de serlo por obra y gracia de Carlos Salinas de Gortari, quien se encaramó en la presidencia de México con las siglas del PRI pero con la colaboración del PAN. Eso trastocó todo. Poco a poco el antes poderoso PRI se fue plegando a los intereses del PAN.  

Hoy el PRI está a punto de extinguirse, con una dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno “Alito”, sin liderazgo ni calidad de ningún tipo, pero aferrado al cargo para mantener prebendas y quizás evitar la prisión, aunque eso implique perder el año próximo las dos gubernaturas que le quedan al tricolor: Estado de México y Coahuila. De hecho en la alianza Va por México es casi un hecho que el PAN pondrá a los candidatos en ambas entidades.

La misma situación de abandono vive el PRI de Quintana Roo, cuyos cuadros y liderazgos, en su mayoría, padecen amnesia y han olvidado que deben todo lo que tienen al antes invencible partido, que perdió su hegemonía y la gubernatura en 2016 ante el PAN-PRD aliados con Carlos Joaquín González. Muchos priistas brincaron hacia el gobierno panrredista. El ex gobernador Joaquín Hendricks, quien se hizo multimillonario al amparo del PRI, aunque tenía cartera nacional en el tricolor, apoyó a Carlos Joaquín para que derrote al candidato del tricolor Mauricio Góngora, y en la reciente elección puso a su hija Leslie como candidata a la gubernatura sin ninguna posibilidad de triunfo, luego que torpedearon la alianza nacional del PRI con el PAN-PRD.

La desbandada de priistas hacia la candidata del PAN-PRD a la gubernatura, Laura Fernández, fue considerable, pero ha sido mucho mayor hacia quien ganó la elección bajo las siglas del Verde-MORENA-PT-Fuerza por México, Mara Lezama, aunque el abstencionismo fue del 60 por ciento del padrón. Precisamente esa circunstancia puede representar la posibilidad de que el PRI resurja en Quintana Roo.  

Eso implicaría que sus cuadros con cierta ideología abandonen la política del avestruz y saquen la cabeza. Mujeres y hombres que entiendan los principios doctrinales que les quitó el salinato y se ha agenciado AMLO, es decir abanderar causas populares y buscar la democracia con justicia social. También tendría que asumir la dirigencia estatal Pedro Joaquín Delbouis o el mismo Félix González Canto, quien sin duda alguna tiene los recursos y la capacidad para lograrlo.

El PT y FxM son poco representativos. Los empoderados del momento en la entidad son la dupla Verde-MORENA que no son tan fuertes como creen y pregonan. Al final de cuentas ganaron con los votos de alrededor del 22 por ciento del padrón. Ahora tendrán el desgaste de armar el gobierno y luego el de ejercerlo. Después del  2024, sin la popularidad de Andrés Manuel López Obrador para impulsarlos, su motor electoral apenas caminará.  

Por ahora el PRI agoniza y requiere terapia intensiva. ¿Podrá levantarse de sus cenizas como el ave fénix. O quizás como el ave Félix?