La resaca 2.0/ Imposible ocultar el boquete financiero dejado por Carlos Joaquín

Su gobierno siempre tuvo el sello de la simulación y la mentira, además de la frivolidad y la traición

EL PEOR CASTIGO DEL MENTIROSO ES QUE NO LE CREAN CUANDO DIGA LA VERDAD, lo cual ocurre tristemente con una gran cantidad de políticos que, cuando pierden el poder son incapaces de cambiar y reinventarse para ganar la credibilidad y la confianza social.

La credibilidad se define como la cualidad atribuida a una fuente o a un mensaje que mide la disponibilidad del destinatario a aceptar como verdaderas las afirmaciones recibidas. Va en función de la idea que tenga el destinatario del nivel de veracidad de la fuente y la confianza que genera.

El filósofo griego Aristóteles establece que la credibilidad de una fuente depende en gran parte a la confianza que inspira, la cual está vinculada al prestigio personal, nivel de competencia y la trayectoria que le permiten impactar favorablemente al destinatario.

También entran en juego otros factores como el carisma de la fuente y la atracción o rechazo que genera. Cuando existen elementos probados de que la fuente ha recurrido a la mentira para sacar provecho o pesan sospechas fundadas sobre su honestidad, en la misma proporción pierde credibilidad.

La confianza y la credibilidad van de la mano. No son gratuitas, se ganan. La confianza suspende la incertidumbre sobre las acciones de una persona, y puede reforzarse o debilitarse.

Los gobiernos neoliberales de México, del PRI y del PAN, de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, privilegiaron a una minoría que se enriqueció al amparo del poder público, entregaron los bienes de la Nación a grupos selectos nacionales y extranjeros sin generar bienestar social, creando una enorme cantidad de pobres sin posibilidades de progreso. La interconectividad y la ruptura del monopolio de la información permitió que la corrupción, los abusos, saqueos, etcétera escalaran masivamente a niveles escandalosos, lo cual posibilitó la rebelión ciudadana que los echó del poder en 2018.

Con esa pesadísima carga los opositores al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, con sus mismos personajes desprestigiados, sin credibilidad ni confianza social, siguen obstaculizando todo sin proponer nada que busque el bienestar colectivo. Solo vierten odio, clasismo y racismo, además de su menosprecio a México, pero su pasado los vence. Es penoso y nocivo para el país, que AMLO los nulifique con poco esfuerzo y que MORENA con tantas limitaciones y vicios los apabulle.

LA GOBERNADORA MORENISTA DE QUINTANA ROO MARA LEZAMA ESPINOSA MANTUVO LA CORTESÍA POLÍTICA en todo momento, para tener una transición tersa con su antecesor del PAN-PRD Carlos Joaquín González. Sin embargo, la realidad se impuso a las intensas campañas publicitarias joaquinistas, que presumieron finanzas sanas y disciplina fiscal, pretendiendo maquillar y ocultar una deuda a proveedores de bienes y servicios, superior a los cinco mil millones de pesos. La gobernadora Mara Lezama tuvo que hacerlo público; es imposible ocultar un boquete financiero de esa magnitud, que según la diputada federal Anahí González es de más de siete mil millones, que además implica la presión de los acreedores.

El gobierno de Carlos Joaquín siempre tuvo el sello de la simulación y la mentira, además de la frivolidad, la traición a los partidos que lo empoderaron y el distanciamiento de la ciudadanía. Sin embargo, sus alianzas de poder, AMLO y el Tren Maya, en lugar de procesos penales le darán la embajada de México en Canadá. En fin, son cosas que pasan en nuestro país y en nuestro caribeño Estado.

¡Hasta la próxima!