Comentarios… SIN/ O lo chamaquearon o Eric Arcila salió igualito que «el cocoliso» y Chepe Canul. “A nivel cancha”, slogan que deja mucho que desear

Saludó con sombrero ajeno, entregando uniformes que compraron los padres de los deportistas

CHETUMAL.- La euforia futbolística que vive un país previo a un Mundial es muy grande. Ya contagió al presidente del club Deportivo Chetumal, Víctor Piña; al director general del Instituto Municipal de la Cultura Física y el Deporte de Othón P. Blanco, José “chepe” Canul; y al presidente de la Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo, Eric Arcila Arjona, «el joven Murrieta» para los empleados del edificio de la avenida Obregón. También influye la final del fútbol mexicano.

Así pues, tales personajes entregaron uniformes a las fuerzas básicas de Tigrillos Sub 15 y Sub 17… sólo que Don Víctor y Chepe chamaquearon al «joven Murrieta», a quien le ocultaron que los famosos uniformes entregados los compraron los padres de los jóvenes futbolistas.

Sí, no los compraron ni el Ayuntamiento de Othón P. Blanco ni el Club Chetumal. Los padres de familia pagaron un paquete de ,1900 pesos que incluye dos juegos de uniformes, el pago por participar en la Liga Nacional y el costo de las credenciales.

Por cierto las fuerzas básicas llevan dos jornadas sin poder participar por falta de credenciales.

La semana pasada la Sub 15 y la Sub 17 cancelaron sus partidos de la jornada uno por no contar con uniformes y credenciales y al parecer tampoco podrán jugar esta semana por la misma razón.

Lo más lamentable es que el presidente del Deportivo Chetumal, empresario textil, no pudo o no quiso resolver dando crédito a las filiales que presume.

Lucrar con jóvenes deportistas es de la vieja escuela del «cocoliso», a quien «chepe» Canul le aprendió muy bien… y el «joven Murrieta» (Eric Arcila) «a nivel de cancha», también sigue el pésimo ejemplo de su antecesor.

Presumir en redes sociales una entrega de uniformes cuando los padres de familia los compraron no tiene madre. Saludar con sombrero ajeno mucho menos.

Ahora comprendo por qué el Club Deportivo Chetumal no camina; la cabeza está mal, sólo ve por el bien del negocio, como vender uniformes a sus propias filiales.

Ojalá que sobre la marcha «el joven Murrieta» aprenda a seleccionar a sus amistades y asesores.