Comentarios… SIN/ Florencio Amador Gutiérrez Guigui sueña con ser el próximo director técnico del Inter Playa del Carmen

En el club de amigos Tigrillos de Chetumal cortan alas

PAYA DEL CARMEN – “Se vale soñar”. Don Corleone, como los fantasmas, está tomando un curso para director técnico de fútbol y en su momento dar el salto al timón del conjunto Inter Playa del Carmen para suplir a Carlos “maruchan” Bracamontes.

Después de las fiestas de Navidad el judas de la marea azul explotó con sus comentarios al dar a conocer la noticia bomba del 2022 en la Dirección Municipal del Deporte de Solidaridad: desvío de recursos públicos para la preparación del director general de la organización playense.

Y al preguntar cómo está eso de “fantasma”, su explicación es que sólo se inscribió para pagar los gastos de traslado, alimentación y todo lo que resulte de su «preparación»; no regresó al curso, pero paga para que le hagan sus exámenes. Y colorín colorado.

Encarrerado, el judas comentó que en la marea azul a Carlos Bracamontes empiezan a conocerlo como “maruchan”, como la sopa instantánea que sólo engaña al estómago pero no sirve como alimento. Desde que llegó sólo ha sorprendido a la noble afición con el cuento del campeonato; arma y desarma al equipo a su antojo sin que nadie le ponga freno. Sólo engaña. Y cuando pasa el efecto, el fracaso está a la vuelta de la esquina.

En donde no cantan mal las rancheras es el club de amigos Deportivo Chetumal. Víctor Aguilar Piña, el empresario costurero, sólo está de adorno. Selin Hadad, el técnico, quiere regresar a ser auxiliar, pero hay un problema: tiene registrado a uno y le deben toda la temporada, pues le dieron las gracias porque estorbaba.

Julio “regalado” Quiñones, extécnico de Playa del Carmen en la TDP, que fue corrido cuando Tulum FC los goleó 3 a 0, tiene la última palabra.

Ángel Flores, exdirector deportivo de Playa del Carmen y Pioneros de Cancún, con la bendición del «joven Murrieta» de la COJUDEQ, es el que controla todo el billete. Como quien dice es el rey en Tigrillos. Y por cierto se trajo a algunos jugadores del norte, pero que no son la gran cosa.

Tiempo de cambio en el club de amigos de Víctor Aguilar Piña.