La Última Palabra/ Tuve muchas sugerencias para huir, pero no quise: Mario Villanueva

Traté de evadir el brutal acoso para secuestrarme

En la serie de televisión digital “Diálogos con Mario Villanueva”, producción de Radio Maya Internacional, el ex gobernador de Quintana Roo 1993-1999 continúa haciendo revelaciones inéditas sobre su proceso, desde el domicilio en el que cumple su condena, en Chetumal.

En el quinto capítulo, “El gran escape”, conducido por el periodista Javier Chávez Ataxca, Mario Ernesto Villanueva Madrid cuenta que tuvo muchas sugerencias para huir del país, como fue el caso de Manlio Fabio Beltrones, quien le dijo: “Pérate que se vaya Zedillo, vete del país y regresas”.

Esto después de haberle confesado: “Yo estaba en ese expediente, pero el presidente Zedillo me la perdonó y pues prácticamente estoy fuera y sin ningún problema, pero en tu caso no se va a poder, porque tú tienes un problema directo con el presidente y vas a la cárcel, no hay salida, el presidente no te va a dar ninguna oportunidad”.

Era un acoso terrible, continúa narrando Mario Villanueva, quien sostiene que fueron muchas las sugerencias para escaparse al extranjero: a Rusia, a Uruguay, a Cuba, entre otros países, «pero no quise porque yo era inocente y la PGR no me entregaba mi expediente para saber de qué se me acusaba y poder defenderme; las acusaciones estaban fundadas en testigos protegidos, comprados o bajo promesa de reducirles sentencias».

«Después de rendir mi último informe de gobierno el 26 de marzo, fui citado en la Secretaría de Gobernación, a la que acudí bajo un acoso brutal por la PGR, Sedena, Marina y hasta la DEA; todos esos días estaban tras de mí. El plan era secuestrarme mediante un grupo de élite llamados GAFES, para esperar a que concluyera mi mandato el 5 de abril, o incluso matarme», revela el exmandatario.

NIEGA INTERVENCIÓN DE VÍCTOR CERVERA

“El gobernador Víctor Cervera no tuvo nada que ver”, desmiente categórico. Cuenta que al salir de una de las oficinas del ex gobernador yucateco, en Mérida, a donde acudió para solucionar un tema de linderos ejidales en los límites de Quintana Roo y Yucatán, decidió evadir el acoso y mandó la suburban al hotel, como si él fuera en ella, mientras decidió salir por la puerta de atrás a visitar a unas personas a una vieja hacienda, a pocos kilómetros de Mérida.

Estando ahí, seguía recibiendo información del operativo policíaco militar en Chetumal, ante su inminente llegada al aeropuerto, un operativo desproporcionado, un acoso brutal, por lo que decidió pernoctar en la rústica vivienda y llegar a Chetumal por carretera en un Volkswagen en el que viajaba para pasar desapercibido.

«De la noche a la mañana pasé de estar refugiado para evadir el acoso a ser prófugo de la justicia. Amanecí con la información de que había escapado y que era un prófugo de la justicia», explicó.

En ese momento decidí permanecer escondido y ya no regresar a Chetumal, caí en un lugar que decidí tomar como refugio y esperar que concluyera el gobierno de Ernesto Zedillo, confesó.

Explicó que estuvo en otros lugares de la región, en viviendas rústicas del campo y colonias conurbadas, como es el caso de un predio cerca de Xmatkuil y en viviendas populares de Cancún, apoyado por gente humilde y de su confianza; nunca salí del país, aseguró.

El “gran escape” no fue tal, más bien, traté de evadir el brutal acoso policiaco y militar por consigna del presidente Zedillo, «caí en un refugio» y se convirtió en dos años de sufrimiento para él, sus acompañantes y su familia, con la que no tuvo contacto todo ese tiempo, lo cual ha sido “el mayor sufrimiento de mi vida”, concluyó.