La definición del gabinete, horas cruciales para Quintana Roo

Ante el desbarajuste y la colapsada administración pública que recibirá, la gobernadora Mara Lezama necesitará un equipo leal pero que dé resultados, equilibrado, cercano a la gente…

En la cuenta regresiva para el cambio de gobierno, el futuro inmediato de Quintana Roo depende de las decisiones de la gobernadora electa y su equipo más cercano. Son horas cruciales para ella y para los aspirantes a formar parte del gabinete… y para el estado. En los sucesivos borradores entran y salen, suben y bajan nombres.

Antes, durante y después de la campaña electoral y sus resultados, Mara Lezama ha estabecido compromisos que veremos reflejados en el aparato político y administrativo del Poder Ejecutivo, como ya los vemos en el Congreso y el Tribunal Superior de Justicia, donde la gobernadora tiene control casi total, como en los tiempos del partido hegemónico y casi único.

La construcción de la candidatura, la campaña electoral y su resultado requirieron un trabajo minucioso, un entramado de amarres, compromisos e inversiones que en algunos casos serán de muy difícil cumplimiento. Los empresarios que aportaron recursos esperan recuperar su inversión con utilidad desmesurada mediante proveedurías, contratos de obras y servicios y espacios para recomendados. Lo habitual. El político, administrador o profesional que se la jugó y definió su lealtad anticipadamente o ya encaminada la precampaña o la campaña espera estar en el gabinete.

En más de una reunión antes y durante la campaña la ahora gobernadora electa comprometió posiciones explícitamente. Algunas de esas expresiones fueron simples promesas; otras, las menos seguramente, compromisos reales. Ya se verá. También es lo habitual. Y se entiende.

No hay cargo sin importancia en un gabinete estatal. En todos se puede servir, si es el objetivo; aunque la aspiración de muchos es, más bien, servirse. Pero algunos cargos son vitales para la marcha de la administración pública y en ellos se espera que estén los mejores perfiles. Los leales, sí, pero que también sepan dar resultados. Gobierno, Salud, Educación, Fiscalía General, Seguridad Pública, Turismo, Obras Públicas, Desarrollo Social… Sus titulares salientes se van con notable repudio de la ciudadanía.

En Chetumal, capital del estado, es donde la gente ha resentido más el gabinete de foráneos y hasta extranjeros de la administración del gobernador Carlos Joaquín. Por eso ahora los chetumaleños, y en general los habitantes de la zona sur, esperan un gabinete competente pero también con equilibrio geográfico. Luego de seis años de foráneos y extranjeros ajenos, desdeñosos, y con pésimos resultados, la gente del sur espera ver a más de los suyos ejerciendo en el gobierno, gente que sirva a su gente.

Los que se van dejan un estado peor que como lo recibieron hace seis años. Se van, la mayoría, con los bosillos llenos. Y también con el repudio de los ciudadanos que observan cómo su estado retrocedió en todos los indicadores de desarrollo.

En Gobierno puede afirmarse que no hubo secretario seis años. Francisco López Mena, acaudalado notario de Cancún, jamás entendió la naturaleza del cargo. Arturo Contreras Castillo, chetumaleño, simplemente pasó de noche. Los conflictos estallaron por doquier.

En Salud, la doctora Alejandra Aguirre Crespo vivió en el escándalo permanente. Los servicios de salud han sufrido un deterioro insultante. La infraestructura, a pesar de los enormes negocios hechos durante su administración, está peor que nunca, rebasada. Muestras simples son el caso de la camioneta de SESA asegurada hace un par de meses cargada con 200 kilos de marihuana, cuya investigación continúa. El muy publicitado caso de «El venezolano» y su esposa, beneficiados irregularmente con contratos para carpas covid. El Hospital Oncológico en Chetumal, dejado casi terminado por el gobierno de Roberto Borge y que sigue sin funcionar como tal.

En Educación, Marisol Alamilla llevaba una gestión aceptable, caminando, pero había entrado con calzador. Pronto fue sustituida por Ana Isabel Vázquez, una administradora que deja el sector en el abandono, convertido en un polvorín por su propensión a enquistar en los cargos mejor pagados a sus incondicionales y sus familias. El peor período en Educación.

La Fiscalía General ha sido un gran timo, una gran simulación, como en todo el país. La puntada de desaparecer las Procuradurías de Justicia y sustituirlas por Fiscalías «autónomas» y transexenales es simplemente una simulación más. Cada gobernador o gobernadora impone a un «fiscal carnal» y al cambio de gobierno lo hacen renunciar. Así pasó con Arturo Álvarez Escalera, «designado por la Legislatura» durante el gobierno de Roberto Borge, echado de inmediato por Carlos Joaquín, y sustituido por Miguel Ángel Pech Cen y éste por Oscar Montes de Oca, para lo cual tuvo que reformarse la Ley para eliminar el requisito de residencia en el estado. Los resultados están a la vista.

En Seguridad Pública tres nombres pero sólo dos secretarios. El quintanarroense Rodolfo del Ángel Campos inició en el cargo. Siguió la dupla Jesús Alberto Capella Ibarra-Lucio Hernández Gutiérrez; dos nombres pero uno solo al mando: Capella.

Los resultados Seguridad Pública-Fiscalía están a la vista: un estado ensangrentado, acosado por la violencia común y de alto impacto.

En Turismo todo siguió igual. El grupo empresarial de siempre beneficiándose de los recursos de la promoción turística y con un esquema de negocio cuyas utilidades se construyen en buena medida con el empobrecimiento de trabajadores mal pagados. Y, como siempre, la riqueza turística no se vincula con el resto de la geografía estatal. Dos titulares, todo igual. Marisol Vanegas Pérez, académica de origen colombiano, y Bernardo Cueto Riestra, quien aún maniobra para repetir en el cargo.

En Obras Públicas inició el sexenio Jorge Portilla Mánica, tabasqueño ahora residente en Tulum, que dejó el cargo para intentar ser candidato a diputado federal. Le siguió William Conrado Alarcón, de origen colombiano, que concluye marcado por el escándalo por obras caras y sin calidad, como la remodelación del Boulevard Bahía en Chetumal y de la Costera de Bacalar, el Programa de Vivienda Digna sin concluir y con familias defraudadas porque cumplieron con la aportación de su parte de los recursos y no se los devolvieron ni les construyeron sus casas. El programa 300 Pueblos fue igualmente otro fracaso y apenas se concretó alrededor del 25% de la meta.

En Desarrollo Social inició Julián Ricalde Magaña, derrotado por la ola guinda cuando intentó ser diputado federal y ahora es su aliado. Rocío Moreno Mendoza, otra foránea, fue nombrada encargada del despacho simplemente porque no cumplía con el requisito de la residencia en el estado. Ya ni siquiera fue necesaria una reforma legal para imponerla en el cargo, bastó con la simulación de mantenerla como «encargada». Es diseñadora de muchas de las políticas públicas del gobierno que se va. Las decisiones, las posturas públicas del gobierno, para mal y pocas para bien, se tomaron en su escritorio.

Es parte del desbarajuste que recibirá la gobernadora Mara Lezama el 25 de septiembre.

Aún con esos retos, lo que sobra son aspirantes, mujeres y hombres, para cada cargo. Desde luego, aspiración no significa necesariamente aptitud para dar resultados y tampoco que vayan a ser designados.

En los días recientes, uno de los cargos que más ha generado posicionamientos, opiniones y comentarios en redes sociales es la titularidad de Salud. No es para menos. Y seguramente es de las decisiones más cuidadas y estudiadas por la gobernadora electa.

Desde mucho antes de la campaña de Mara Lezama a la gubernatura, de hecho cuando aún estaba en campaña por la reelección en Benito Juárez, uno de los perfiles en estudio, el médico cirujano chetumaleño Homero León Pérez, ya trabajaba tendiendo puentes en el sur para apuntalar las aspiraciones de Mara Lezama.

Homero León es un perfil experimentado, con más de 30 años en el sector Salud de Quintana Roo -en ISSSTE y SESA- en donde ha desempeñado prácticamente todos los cargos del organigrama y sólo le falta ser secretario estatal. Una carrera continúa, precisa, de resultados.

Chetumaleño siempre apegado a su terruño y su gente.

Otro perfil es el Licenciado en Administración por el ITAM, Flavio Carlos Rosado, quien acompañó a Mara Lezama brevemente como director del DIF municipal de Benito Juárez. Y previamente su única experiencia en el sector salud fue ser delegado del IMSS en Quintana Roo. Ha laborado en otras dependencias públicas, como Fonatur y Financiera Rural.

Uno más que no quita el dedo del renglón es el médico Manuel Aguilar Ortega, que ya ocupó brevemente el cargo y también fue subsecretario y director del llamado Seguro Popular. Además, ha participado en el activismo político en Morena y fue diputado local por el PRI.

(Continuará…)