La resaca saca/ Violencia, inseguridad y crecimiento sin desarrollo

Es inconcebible que comerciantes y empresarios paguen sus impuestos, cumplan con los numerosos, engorrosos y onerosos trámites para establecer un negocio que crea fuentes de empleo, pero el gobierno al que le pagan impuestos no los protege de los delincuentes que los atemorizan, chantajean, levantan, rafaguean o incendian sus negocios para obligarlos a pagarles por trabajar…


 

QUINTANA ROO TIENE una ubicación privilegiada, hermosas playas, selvas y tierras cultivables suficientes, además de mujeres y hombres acostumbrados al trabajo y la lucha con las adversidades naturales, aunado a su resiliencia ante los pésimos gobiernos que ha padecido desde los tiempos en que era Territorio Federal, aunque sería injusto no reconocer que también hubo algunos gobernadores extraordinarios como el médico José Siurob Ramírez, Aaarón Merino Fernández, Rufo Figueroa y el inolvidable Don Javier Rojo Gómez.

Con la conversión del Territorio a Estado y el autogobierno iniciado con Don Jesús Martínez Ross en 1974 hasta Roberto Borge Angulo en 2016, todos los gobernadores emanaron del PRI, hasta que el hartazgo por la frivolidad, el saqueo de los recursos públicos, los negocios al amparo del poder y los abusos, generaron la necesidad de un cambio y los votantes quintanarroenses eligieron a Carlos Joaquín González, del PAN-PRD, que concluye el 25 de septiembre próximo, en medio del descrédito y el repudio de la mayoría de la población.

Sin mayor oposición, MORENA, el partido fundado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pero dominado en Quintana Roo por el PVEM de Jorge Emilio González, arrasó en las elecciones recientes apoderándose de la gubernatura y la mayoría absoluta del Congreso del Estado junto con sus aliados. Carro completo, aunque con un 60 por ciento de votantes que no acudieron a emitir su voto. Mara Lezama ganó la gubernatura con poco más del 22 por ciento del padrón de votantes registrados en Quintana Roo. Nada de que presumir. Mucho por hacer.

Tarea fundamental es la diversificación económica y la vinculación de crecimiento con desarrollo. Eso significa que la actividad turística debe ser replanteada y planificada. En la actualidad el turismo ha propiciado crecimiento, pero muy poco desarrollo. Ha generado muchos empleos, pero mal pagados. Las cadenas hoteleras pagan alrededor del mil por ciento más a sus empleados en sus países de origen, que a los que emplean en Quintana Roo, México.

Eso no es asunto menor. El presidente de México sabe que el desarrollo es imposible sin empleos bien remunerados, con respeto a los derechos laborales y las prestaciones correspondientes, por eso prohibió el outsourcing que durante muchos años por la avaricia y la codicia de los empresarios imperó en México para negar a los trabajadores el pago de sus derechos laborales más elementales.

Con la pandemia se desnudó la total carencia de aprecio a los trabajadores turísticos que en mayoría fueron despedidos. El turismo tristemente en Quintana Roo ha precarizado el empleo y la vida de muchos miles de mujeres y hombres que por sus bajísimos salarios dependen de las propinas, que implican congraciarse con los clientes.

Esa misma precarización convierte a muchos prestadores de servicios turísticos en carne de cañón para el crimen organizado, que los recluta para convertirlos en “tiradores”, personas que hacen llegar la droga al turismo que la demanda.

El turismo de grandes cadenas, de playas y destrampe, junto con la precarización de la vida por los bajos salarios, son factor importante en la existencia de favelas, cinturones de miseria, violencia e inseguridad, tristemente consolidadas.
 
La inseguridad y la violencia imparables en Quintana Roo, requieren obligadamente de la coordinación efectiva de los tres órdenes de gobierno y el trabajo de inteligencia de todas las corporaciones para desmantelar las bandas criminales que afectan el patrimonio de ciudadanos, las fuentes de empleo y la vida de mujeres, hombres, niños, ancianos y jóvenes por igual. El marco legal en el que actúan las instancias contra la delincuencia debe ser revisado y actualizado.

La situación económica es difícil y se agrava con levantones, ataques a negocios con actos terroristas para el cobro de piso y la actuación omisa de policías y ministerios públicos. Dicho sin eufemismos, es inconcebible que comerciantes y empresarios paguen sus impuestos, cumplan con los numerosos, engorrosos y onerosos trámites para establecer un negocio que crea fuentes de empleo, pero el gobierno al que le pagan impuestos no los protege de los delincuentes que los atemorizan, chantajean, levantan, rafaguean o incendian sus negocios para obligarlos a pagarles por trabajar. Ese es el peor cáncer junto con el secuestro, independientemente de las ejecuciones por las disputas entre cárteles.

Si no pueden erradicar el cobro de derecho de piso, simplemente constituyen gobiernos fallidos. También corruptos, porque ese delito es inconcebible sin la complicidad de las autoridades.