La última palabra/34 años de resistencia periodística

Organizan periodistas de Chetumal tradicional celebración del Día de la Libertad de Expresión, alterna a la oficial desde 1988. El inicio de una nueva administración, una segunda alternancia, es motivo de expectativas para poner orden, transparencia y equidad a la relación prensa-gobierno

Por 34 años consecutivos, los periodistas de Chetumal –más invitados que se han ido sumando de otros municipios, como Benito Juárez, Solidaridad y Felipe Carrillo Puerto–, organizaron este viernes un convivio autofinanciado por el Día de la Libertad de Expresión.

Este festejo alterno surgió como una respuesta de una parte del gremio periodístico a la celebración oficial auspiciada por el gobierno, en la que se entregaban los Premios Estatales de Periodismo en diferentes géneros. Fue un acto de protesta, ante la ruptura con el gobierno agresor de periodistas del ex gobernador Miguel Borge Martín.

El cozumeleño gobernó de 1987 a 1993, no fue un mal gobernante, podría decirse que ejerció un buen gobierno; incluso se le refiere como persona honesta y lejos de enriquecerse bajo el amparo del poder, que ya es mucho decir.

Sin embargo, tuvo “mala prensa”. Persona culta, en contraste, llegó a reprimir a un segmento del periodismo de la capital de Quintana Roo, al no saber entender que los pleitos entre las élites políticas se deben resolver en otras esferas y no tomando partido desde el poder contra el periodismo, o una parte de él.

El periodista es el mensajero en una guerra que se libra desde otra parte. Pero Miguel Borge prefirió matar al mensajero, que enfrentar de manera directa a su antecesor y paisano isleño, Pedro Joaquín Coldwell, quien desde entonces defendía derechos de facto transexenales y de cacicazgo.

7 DE JUNIO DE 1988
Aún falta por escribirse esa historia del periodismo en Quintana Roo, que tiene al 7 de junio de 1988, como una fecha significativa local, de la siempre escabrosa relación prensa-gobierno.

El tradicional convivio se venía realizando en México desde 1951, a iniciativa de los dueños de los periódicos, para adular al presidente Miguel Alemán.

En Quintana Roo 1988 el marco de agresiones al periodismo del sur generó una inusitada unidad en un gremio que generalmente no es gregario, más bien un oficio que se ejerce en solitario. La privación de la libertad del periodista Nicolás Lizama “Colinas” fue la gota que derramó el vaso de una cadena de hostigamiento a los periodistas de abajo, cuando el pleito era arriba.

Formada la disidencia, decidieron realizar una celebración alterna o independiente a la oficial, para demostrar su rechazo a un gobierno agresor, que equivocó rotundamente a su enemigo, confundiéndolo con la prensa.

Eran tiempos de un gran oficialismo en la relación periodista-gobierno, lo cual no ha cambiado mucho, pero en aquella época no asistir al convivio gubernamental y organizar uno propio fue un gran desafío inédito.

Sobra decir los riesgos para el periodista, que siempre es la parte más delgada del hilo, ya que por un lado está bajo condiciones laborales precarias y estructuras editoriales verticales y agresivas y, por otro, dando cobertura al gobierno, que sólo aceptaba la versión oficial en las páginas de periódicos y las pocas radiodifusoras de entonces.

SEGUNDO CONVIVIO POST PANDEMIA

El gremio del sur volvió a mostrar musculatura, con una asistencia que rebasó la centena de mujeres y hombres que han asumido el periodismo como forma de vida.

DESAPARECIÓ EL FESTEJO OFICIAL

Ahora es el único festejo, ya que el oficial desapareció hace varios años, corrompido por el manoseo perverso de gobiernos que premiaban a sus favoritos y menospreciaban el talento y merecimientos legítimos.

NUEVOS RETOS PARA PERIODISTAS, MEDIOS Y GOBIERNO

El periodismo sufrió el desprecio de un gobierno que ofreció cambio, pero volvió a lo mismo y peor. Se encerró en una burbuja de un compacto grupo de periodistas colmadamente atendidos, y afuera, una gran mayoría, tratados con mal disimulado desprecio.

El inicio de una nueva administración, una segunda alternancia, es motivo de expectativas para poner orden, transparencia y equidad a la relación prensa-gobierno, que es piedra angular en la relación gobierno-sociedad. De esta doble relación depende la calidad de la democracia y la dignidad de las transformaciones.

DIGNIDAD ES LA PALABRA CLAVE

Ni avasallamientos oficiales, ni oposición por consigna. Juego periodístico democrático, con sanas ventanas a la crítica y al análisis, sin temor a la represalia; periodismo y gobierno con responsabilidades mutuas.

La sociedad está atenta y sabe distinguir. Afortunadamente, hemos superado la dictadura de los grandes medios tradicionales y hoy somos una sociedad más abierta, con amplias redes para ver, escuchar y decir.

ASOCIACIONES Y COLEGIOS DE PERIODISTAS

Es hora de que los periodistas asumamos una posición más organizada, en asociaciones y colegios, respetar las diferencias, edificar las fortalezas y consolidarnos como lo que somos o debemos ser: los procuradores sociales del derecho a la información y la libertad de expresión. Usted tiene la última palabra.