Comentarios… SIN/ Pedro Poot, el pequeño gigante del fútbol amateur de Quintana Roo y su eterno silbato

Ayer se despidió de este mundo. Lo extrañarán cientos de jugadores que se fomaron en su escuela de fútbol

CHETUMAL.- Hablar de Pedro Poot me llevaría muchas horas; sirva este breve comentario para que reconocer el excelente trabajo que realizó en cientos de niños y jóvenes en todo el estado. Su dedicación y esfuerzo dio muchos frutos en el fútbol amateur y más tarde en el profesional.

De carácter difícil, a veces gruñón, pero con un gran corazón para enseñar a niños que por vez primera pateaban un balón en los campos de fútbol del DIF; carácter que lo llevó a triunfar en donde muchos de su época fracasaron.

Recuerdo que llegaba en su mini moto Honda azul, como Dropy, con su eterno silbato, no le conocí otro, quizá lo esté acompañando en el cielo para continuar enseñando con pasión el fútbol.

¿Cuántos niños y jóvenes triunfaron en el fútbol amateur en campeonatos como el Benito Juárez y muchos más, y que más tarde saltaron al fútbol profesional gracias a Pedro Poo? Muchos, sin duda.

Algunos por su carácter difícil abandonaron sus enseñanzas, pero tardaban más en irse que en regresar, porque era el mejor.

La última vez que platique con mi tocayo como siempre se portó como un caballero, hablamos de muchas cosas y no podía faltar el platillo favorito: el fútbol.

Pedro Poot vivió historias, anécdotas, triunfos, fracasos y traiciones del fútbol, pero sus enseñanzas perdurarán para siempre en cada jugador que formó, a quienes entregó parte de su vida.

Sirva este comentario como un homenaje al pequeño gigante del fútbol amateur en Quintana Roo.